Un hermoso sueño con Bellita
Al otro día del cumpleaños de mi abuela tuve un sueño muy bonito con ella. Mi abuela falleció el 18 de agosto en la noche, y este sueño es muy significativo para mi.
El sueño es largo, y fue muy real. Soñé que conseguí a Bellita en la sala de la casa, al lado de la mesa. Me le acerque y la abracé, luego la miré y le pregunté que como estaba, ella me dijo que se sentía mal, molestias, fatigas, (igual que cuando estaba viva) y yo le dije: “pero Bellita, si el cuerpo ya está muerto no te debería doler nada, debe ser que tus heridas están en el alma”, ella me miró como dándome la razón, y le dije que seguramente para que pudiera ascender tenía que curar las heridas del alma y del corazón.
Era un sueño muy real, yo la podía abrazar y besar, conversaba con ella, veía sus ojos, le tomaba las manos, fue muy cálido.
Como sus joyas no las conseguimos le pregunté que dónde las guardó y ella me indicó donde, pero ahí el sueño comenzó a ser muy fantasioso, casi como un cuento de Lewis Carroll… Porque al mismo tiempo que la podía ver a ella, me di cuenta que mis ojos podía ver a las almas de las personas fallecidas… Miré hacia el sofá y unas sombras comenzaron a definirse, estaban sentados unos cuantos jóvenes (ya muertos) que estaban hablando, muy emocionados y tranquilos. Los chicos estaban en plan de vacaciones, y le dije a mi abuela que saliera con ellos. Entonces mi abuela tomo la forma de una muchacha joven y la dejé con ellos, le dije que se divirtiera.
Pienso que mi sueño es muy significativo, por un lado la tristeza de mi abuela, y por otro lado que para mí (según lo que ella me contaba) no tuvo una infancia feliz, y creo que mi sueño se trataba de imaginarme a mi abuela joven con oportunidad de salir, y de sentir la alegría de la juventud.
Realmente uno no sabe si los sueños son creados por la mente de uno o de verdad se conectan con un plano superior, donde las personas que ya se han ido habitan. La experiencia del soñar, tanto sea un viaje interno a nuestro yo o un paseo el universo creo que aportan algunas claves de nosotros mismos, y en este caso de verdad que le dieron un alivio muy grande a mi corazón.
El sueño es largo, y fue muy real. Soñé que conseguí a Bellita en la sala de la casa, al lado de la mesa. Me le acerque y la abracé, luego la miré y le pregunté que como estaba, ella me dijo que se sentía mal, molestias, fatigas, (igual que cuando estaba viva) y yo le dije: “pero Bellita, si el cuerpo ya está muerto no te debería doler nada, debe ser que tus heridas están en el alma”, ella me miró como dándome la razón, y le dije que seguramente para que pudiera ascender tenía que curar las heridas del alma y del corazón.
Era un sueño muy real, yo la podía abrazar y besar, conversaba con ella, veía sus ojos, le tomaba las manos, fue muy cálido.
Como sus joyas no las conseguimos le pregunté que dónde las guardó y ella me indicó donde, pero ahí el sueño comenzó a ser muy fantasioso, casi como un cuento de Lewis Carroll… Porque al mismo tiempo que la podía ver a ella, me di cuenta que mis ojos podía ver a las almas de las personas fallecidas… Miré hacia el sofá y unas sombras comenzaron a definirse, estaban sentados unos cuantos jóvenes (ya muertos) que estaban hablando, muy emocionados y tranquilos. Los chicos estaban en plan de vacaciones, y le dije a mi abuela que saliera con ellos. Entonces mi abuela tomo la forma de una muchacha joven y la dejé con ellos, le dije que se divirtiera.
Pienso que mi sueño es muy significativo, por un lado la tristeza de mi abuela, y por otro lado que para mí (según lo que ella me contaba) no tuvo una infancia feliz, y creo que mi sueño se trataba de imaginarme a mi abuela joven con oportunidad de salir, y de sentir la alegría de la juventud.
Realmente uno no sabe si los sueños son creados por la mente de uno o de verdad se conectan con un plano superior, donde las personas que ya se han ido habitan. La experiencia del soñar, tanto sea un viaje interno a nuestro yo o un paseo el universo creo que aportan algunas claves de nosotros mismos, y en este caso de verdad que le dieron un alivio muy grande a mi corazón.

