La Habana, Dios y el teatro
Soñé que estaba en la Habana, en el malecón, y era una tarde un poco nublada. En la costa había una casita muy pobre donde vivía un señor muy mayor, muy pobre, pero tenía una expresión de felicidad en su rostro… era Dios… (no sé que cosa tengo últimamente de soñar con Dios!!)
Bueno, justo cuando empiezo a hablar con él veo los árboles, veo sus hojas y reflexiono sobre sus formas y colores, sobre el viento que las mueve y que cada árbol genera su sonido específico al soplar el viento, me imaginaba la belleza de la diversidad, todo un planteamiento filosófico mirando los árboles. Y pensando que Dios era tan pobre pero feliz.
Luego me invitaron a ver una obra de teatro en un colegio, el lugar era una especie de teatro, pero en vez de tener sillas frente a la tarima lo que había era gran mesa rectangular, con las sillas dispuestas frente al espectáculo. Uno podía ver la obra mientras estaba comiendo…
La obra era muy extraña, no recuerdo mucho, pero era como una animación de la película Fantasía pero con cosas de la realidad, unas sábanas voladoras hacía una especie de puente en aire entre dos edificaciones de Europa del siglo XVII, el puente quedó mal pero unas lavanderas aparecieron volando, con los trajes de época ayudando a construir ese puente en el aire.
La obra se veía muy bonita, pero yo me estaba comiendo una torta de chocolate mientras todo eso sucedía, el detalle fue que mientras veía y comía… alguien hizo desaparecer mi torta, cosa que me angustió mucho y me hizo levantarme de la silla para saber qué había pasado con mi torta. Al ver que era una descortesía el levantarme, me senté en otro puesto a seguir disfrutando de la obra, cuando por obra de magia desapareció también la cuchara que tenía en la mano… Ahí me asusté mucho, no sabía que estaba sucediendo.
Justo en ese momento terminó la obra, y la directora se levanta y me nombra como una visitante muy importante, dijo en público que mi opinión le parecía muy valiosa. Ahí yo me paré y caí en cuenta que al final no supe de qué se trataba la obra por estar pendiente de la torta, pero no podía dejar que nadie se diera cuenta de mi falta, por lo tanto comencé a hablar de lo que había vivido desde que llegué a la Habana, de lo humilde que era Dios, de lo hermoso de los árboles y sus sonidos, de la vida, del hermoso trabajo de las lavanderas y las sábanas construyendo un puente, porque ese es el ejemplo de la vida, el trabajo en comunidad, y un poco de cosas más que sólo de recordarlas me da mucha risa!!! No porque no crea en eso, sino porque hago lo que sea con tal de no quedar mal, y menos en público…
Bueno, justo cuando empiezo a hablar con él veo los árboles, veo sus hojas y reflexiono sobre sus formas y colores, sobre el viento que las mueve y que cada árbol genera su sonido específico al soplar el viento, me imaginaba la belleza de la diversidad, todo un planteamiento filosófico mirando los árboles. Y pensando que Dios era tan pobre pero feliz.
Luego me invitaron a ver una obra de teatro en un colegio, el lugar era una especie de teatro, pero en vez de tener sillas frente a la tarima lo que había era gran mesa rectangular, con las sillas dispuestas frente al espectáculo. Uno podía ver la obra mientras estaba comiendo…
La obra era muy extraña, no recuerdo mucho, pero era como una animación de la película Fantasía pero con cosas de la realidad, unas sábanas voladoras hacía una especie de puente en aire entre dos edificaciones de Europa del siglo XVII, el puente quedó mal pero unas lavanderas aparecieron volando, con los trajes de época ayudando a construir ese puente en el aire.
La obra se veía muy bonita, pero yo me estaba comiendo una torta de chocolate mientras todo eso sucedía, el detalle fue que mientras veía y comía… alguien hizo desaparecer mi torta, cosa que me angustió mucho y me hizo levantarme de la silla para saber qué había pasado con mi torta. Al ver que era una descortesía el levantarme, me senté en otro puesto a seguir disfrutando de la obra, cuando por obra de magia desapareció también la cuchara que tenía en la mano… Ahí me asusté mucho, no sabía que estaba sucediendo.
Justo en ese momento terminó la obra, y la directora se levanta y me nombra como una visitante muy importante, dijo en público que mi opinión le parecía muy valiosa. Ahí yo me paré y caí en cuenta que al final no supe de qué se trataba la obra por estar pendiente de la torta, pero no podía dejar que nadie se diera cuenta de mi falta, por lo tanto comencé a hablar de lo que había vivido desde que llegué a la Habana, de lo humilde que era Dios, de lo hermoso de los árboles y sus sonidos, de la vida, del hermoso trabajo de las lavanderas y las sábanas construyendo un puente, porque ese es el ejemplo de la vida, el trabajo en comunidad, y un poco de cosas más que sólo de recordarlas me da mucha risa!!! No porque no crea en eso, sino porque hago lo que sea con tal de no quedar mal, y menos en público…

